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I+D+i: Rasgos principales de personas, empresas e instituciones innovadoras

13 Agosto 2011por Antonio Flores, CEO de Loop Business Innovation

La innovación empresarial debe ser una actividad proactiva, alineada con el plan estratégico de la empresa, grupal y multidisciplinar, que coordina, en base a las necesidades, la acción desde el interior de la empresa con las del exterior: siempre orientada al corto plazo y a la aplicación del conocimiento

Antonio Flores

Antonio Flores

Dado que las oportunidades muestran una tendencia a ser cada vez más efímeras, será necesario explotarlas con mucha mayor rapidez y con estructuras que sean, también, lo bastante efímeras para poderlas montar y desmontar en poco tiempo: Si mi valor como persona o como empresa consiste en generar ideas, lo que debería hacer es poner en producción la primera e ir a por la siguiente

En cualquier caso, existe en torno a la innovación una maraña de confusiones e indefiniciones que están próximas a convertir el término en lo que el lingüista Samuel I. Hayakawa denominó “purr-words” o “palabrasronroneo”, términos cuya sobreutilización los rinde vacíos de significado literal y acaban por comunicar únicamente una alabanza poco definida…

La innovación empresarial necesariamente debe ser una actividad proactiva, alineada con el plan estratégico de la empresa, grupal y multidisciplinar, que coordina en base a las necesidades la acción desde el interior de la empresa (acciones de mejora continua y de explotación del valor existente) con las realizadas desde el exterior (acciones de ruptura o de nuevos escenarios de oportunidad). Siempre debe estar orientada al corto plazo (con objetivos claros y bien definidos) y orientada a la aplicación del conocimiento ya existente en la organización o en el exterior de la misma.

Por ello, las personas y organizaciones que desean hacer de la innovación una forma de gestión de su vida profesional o de su negocio deben tener los siguientes 5 rasgos:

  1. Habituarse a vivir en la incomodidad
  2. Tener siempre una actitud de punto de salida
  3. Actuar como filtro de conocimiento
  4. Ser aplicadores de conocimiento y
  5. Necesitar colaborar con otras empresas y personas.

Si es cierto que nos encaminamos hacia una economía cada vez más de oportunidades y menos de estructura, empresas y profesionales deberán habituarse a vivir en la incomodidad, a gestionar la incertidumbre y aceptar continuamente el reto que representa explorar ideas de negocio realmente nuevas.

No saber gestionar la incertidumbre llegará a convertirse en un problema grave, porque vivimos en un mundo en el que las oportunidades serán rápidas y tendremos que estar preparados para montar y desmontar organizaciones y currículos individuales a fin de aprovechar las ocasiones que se nos presenten. Por tanto, se impone un cambio en la forma que hoy tenemos de entender la comodidad y se hace necesario que aprendamos a ser más elásticos.

El pasado no sirve para justificar el futuro; el pasado sirve para traernos hasta el lugar que hoy ocupamos y conferirnos la visión que tenemos en estos momentos, pero hemos de estar siempre preparados para tomar nuevamente la salida

El segundo principio para generar una nueva forma de gestión es tener siempre una actitud de punto de salida. Tomar una y otra vez la salida exige que seamos capaces de montar y desmontar rápida y sucesivamente nuestra infraestructura para adaptarla a cada nueva oportunidad que detectemos y queramos explotar.

El pasado no sirve para justificar el futuro; el pasado sirve para traernos hasta el lugar que hoy ocupamos y conferirnos la visión que tenemos en estos momentos, pero hemos de estar siempre preparados para tomar nuevamente la salida hacia nuevas fronteras e introducirnos otra vez en espacios de incomodidad.

Por otra parte, los sujetos y las organizaciones innovadoras son un filtro personal e irrepetible capaz de producir nuevo conocimiento a partir del conocimiento recibido. El innovador es la persona que posee un buen conocimiento transversal, adquirido a través de la experiencia laboral, de la vida cotidiana, de sus aficiones, de sus conocidos o de cualquier otra fuente, y que, además (cuarto rasgo fundamental), lo aplica en cada momento a la consecución de un objetivo particular.

En quinto lugar está la necesidad de colaborar con otras empresas o personas. Todos estamos más capacitados para iniciar o para ejecutar y, por lo tanto, necesitamos relacionarnos con quien está más dotado para la actividad complementaria. El valor de las personas y empresas innovadoras no radica en explotar una idea, sino en generar constantemente nuevas ideas.

Por Antonio Flores, CEO de Loop Business Innovation y autor del libro 'La actitud innovadora'(*)

Título: La actitud innovadora. Cinco principios para generar una nueva forma de gestión. Autor: Antonio Flores. Editorial: Netbiblo 2011

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